Claves para proyectos de centros educativos tras el coronavirus

«Cómo serán las escuelas tras el COVID-19 «

Han llegado las vacaciones y se ha dado por finalizada una situación sin precedentes en nuestra historia más reciente (confinamiento masivo de toda la población). El 100% del alumnado ha seguido la formación durante el último trimestre vía online, desde sus casas; las aulas han quedado vacías hasta el inicio del próximo curso.

Septiembre se prevé una vuelta a la denominada «nueva normalidad». Una normalidad que según las directrices que marcan las autoridades sanitarias tendrá poco de normal y que afecta de manera directa a la gestión de los espacios disponibles en los centros escaleras.

¿Cuáles serán los cambios más sustanciales en los centros escolares?

Los cambios que estamos viviendo afectan al sistema educativo, al organizativo, a los protocolos de actuación en las cotidianidades que afectan a los niños…es decir, un cambio sustancial del formato de vida que va desde cuestiones como:

  1. Cada mañana, antes de salir de casa, los alumnos deberán tomarse la temperatura y, si no presentan fiebre, iniciarán una ruta repleta de nuevos códigos.
  2. En su trayecto en autobús o a pie ya no podrán llevar auriculares, pelotas u objetos que puedan contener partículas del virus.
  3. Al acceder al centro, tendrán que hacerlo en diferentes horarios para evitar tumultos. Los más pequeños lo harán solos, las familias tendrán que quedarse fuera del patio.
  4. La mascarilla colgará de sus orejas y tapará parte de su rostro siempre que no pueda asegurarse la distancia mínima de dos metros.

A organizar y utilizar los espacios de una manera bien distinta que obliga a una reflexión y optimización de los espacios para conseguir un funcionamiento eficaz acorde a los comportamientos que se les va a exigir a los alumnos.

El distanciamiento obligará a reestructurar los espacios  de aula

Hacer que los alumnos puedan mantener rutinas de limpieza continua y compartir las aulas de aprendizaje con cotas muy superiores de distanciamiento obligará a:

  1. MEJORAR LOS SERVICIOS Y ASEOS. Y es que, además de mantener mayores turnos de limpieza, habrá que resolver cuestiones como la de mejorar los sistemas dispensarios de jabón, de secador de manos…
  2. HABILITAR OTRAS ZONAS COMO AULAS. La necesidad de aumentar los espacios, va a obligar a crear espacios versátiles que ahora sean aulas, ahora zonas deportivas. Esto implica ser tremendamente innovador para los centros para idear sistemas presenciales que sean flexibles y fáciles de cambiar según la necesidad de cada momento.
  3. EL CONCEPTO DE TRABAJO EN EQUIPO cambia sus formas. No se trata de tirar por la borda por lo que se viene trabajando tanto los últimos años: fomentar el trabajo colaborativo. Ahora las posiciones de las mesas no podrán ser grupales por lo que habrá que idear nuevos formatos en los que se pierda todo lo aprendido.
  4. LA HORA DEL RECREO. Sin duda no será fácil. El cambio más significativo se producirá en los recreos: se organizarán turnos de pequeños grupos para salir a jugar al patio, respetando los grupos de alumnos que están en una misma clase, y si fuera necesario se fraccionarán los tiempos de recreo. Los alumnos tendrán que mantener la distancia interpersonal de dos metros.
  5. HORA DE COMER, LA JANGELA. La imagen de comedores repletos con niños apretujados en mesas corridas y colas enormes de estudiantes esperando a que les sirvan la comida pasará a la historia en los comedores. Los más pequeños deberán comer en su aula, hasta tercero de primaria es lo recomendable. El resto, en grupos reducidos, en diferentes turnos y con una separación de dos metros.

Es cierto que no se pinta una realidad fácil. Parece que estamos abocados al aislamiento, la distancia y la vuelta a rutinas que parecía estar olvidadas para siempre. Sin embargo, no nos dejemos llevar por la desesperación. Es bien sabido que los momentos de mayor dificultad suponen el inicio de nuevos planteamientos que mejora sustancialmente lo que había.

Al final, nos encontramos con espacios que hay que concebir de manera diferente y para ello, hay que conocer cada centro y valorar las opciones que nos lleven a la mejor solución:

  • Separadores móviles que permitan abrir y cerrar espacios
  • Sistemas de mesas con ruedas y apilables.
  • Zonas de estudio  parcelados y con separadores
  • Zonas comunes que resulten eficaces sin romper la armonía educativa

Preservar la salud no puede significar potenciar el miedo. Observemos lo la revolución que los espacios de trabajo viven desde hace unos años con un objetivo claro: crear espacios de trabajo que potencien el bienestar de las personas.

Las principales organizaciones saben que un mayor bienestar de sus empleados no sólo ayuda a las personas a estar más sanas y a reducir los costes sanitarios, sino que también les ayuda a ser más productivas.

La principal diferencia de un espacio de trabajo diseñado para el bienestar es que proporciona un abanico de espacios distintos para facilitar la realización de los diferentes tipos de trabajo que se llevan a cabo a lo largo del día. Una mezcla de espacios abiertos y cerrados, individuales y grupales, el acceso a la luz natural y a los compañeros se combina para ofrecer opciones a las personas y darles la oportunidad de encontrar las zonas y herramientas adecuadas para realizar su trabajo, que a cambio, reduce los niveles de estrés y aumenta la vitalidad y la conexión entre los empleados.

La situación en la que nos ha colocado el COVID implica cuestiones que aparentemente nada tienen que ver con estos conceptos pero de los que sí podemos extraer ideas aplicadas según las actuales necesidades sin perder el avance en el formato educativo.

¿E S T Á S   P E N S A N D O   E N   R E A L I Z A R  U N  R E F O R M A?
¿N E C E S I T A S   A S E S O R A M I E N T O   P A R A   U N   P R O Y E C T O   D E  I N T E R I O R I S M O?

C O N T A C T A

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